miércoles, 30 de marzo de 2011

No vales oro, sinceramente no tienes precio

No vales oro, sinceramente no tienes precio. Cuantos momentos pasamos tú y yo. Me ayudaste en los problemas y borraste mi dolor. Sin ninguna palabra pactamos estar juntas. Gracias por todo, lo que has hecho por mí, gracias por hacerme sonreír tú eres el ángel que me ha ayudado a seguir, tu eres quien me a echo seguir aquí  Fuiste quien seco mi mar de lágrimas, mi vida no sería vida sin ti, es cierto. No quiero que este momento termine alguna vez, donde la nada de todas las cosas es sin ti. Y es a ti, al que espero aquí siempre sola, verte reír es la causa verdadera, no soy nada sin ti. Por todo eso he cometido mis errores, tropezaré y me caeré pero pienso estas palabras. Quiero que sepas que con todo, yo no lo dejaré ir, estas palabras son mi corazón y alma y me guardaré este momento, mientras hago sangrar mi corazón para demostrarlo. Los pensamientos se leen sin hablar, siempre y ahora, pedazos de memorias que se caen al suelo, sé lo que hice y como entonces, no dejaré esto ir, es la causa verdadera, no soy nada sin ti. Sobre las calles, donde anduve sola con ninguna parte donde ir, he llegado a un final. Delante de mis ojos, caes de los cielos cuando no sé lo que busco, delante de mis ojos caes de los cielos cuando nunca sé lo que encontraré.

No hay comentarios:

Publicar un comentario